DE CARA A LA EMERGENCIA CLIMÁTICA Y SOCIO-ECOLÓGICA / COP 30, Belém, Brasil, noviembre de 2025
Las organizaciones panameñas aquí suscritas hacemos un llamado a la comunidad nacional e internacional a movilizarnos, tomar y exigir medidas urgentes frente a la crisis climática y socio-ecológica, por lo que reafirmamos que:
Nuestras sociedades y economías dependen del sistema integral de la Tierra que proporciona elementos esenciales como alimentos, agua, energía y materias primas. Estos bienes esenciales, incluida la regulación del clima, no son sustituibles, por lo tanto, deben protegerse, ya que no pueden ser reemplazados por la tecnología cuando desaparecen.
Los síntomas de la crisis sistémica que sufrimos, y sus causas están todos relacionados y en constante interacción. En lo que atañe a la naturaleza, el mecanismo que impulsa la crisis es el sobregiro ecológico, es decir, la sobreexplotación generalizada y crónica. Urge adoptar el concepto integral de crisis o emergencia climática y ecológica, porque si caemos en la falacia de considerar el cambio climático como el “problema”, corremos el riesgo de promover “soluciones” con un enfoque muy reducido, y terminar agravando la situación.
Actualmente las comunidades están afectadas por desastres climáticos, contaminación de agua, aire y alimentos, y la invasión de empresas y proyectos extractivos que buscan materiales para una transición que no aborda los factores que impulsan la crisis climática y ecológica – un sistema económico antidemocrático que está basado en la maximización de ganancias, distribución desigual de las riquezas y el crecimiento obligatorio de las economías que impide políticas de eliminación progresiva real de los hidrocarburos, una transición energética coherente y una transformación de la sociedad.
Los frágiles compromisos nacionales de los países en materia de acción climática tienen como resultado el aumento de 3°C o más, en las próximas décadas, lo que, según la comunidad científica, podría resultar en 2-4 mil millones de desplazados y muertes (entiéndase, la mitad de la población global actual), la reducción del PIB a la mitad, la activación de un gran número de puntos de inflexión climática y ecológica, el colapso de servicios ecosistémicos y la extinción de la mitad de las especies existentes. Además, una grave fragmentación sociopolítica en muchas regiones, la pérdida de importantes regiones costeras por el aumento del nivel del mar, la migración forzada por estrés térmico e hídrico de miles de millones de personas y eventos catastróficos de mortalidad por enfermedad, desnutrición, sed y conflicto, como también graves afectaciones a la circulación oceánica que podría dejar a Panamá con un régimen climático muy alterado.
Las falsas soluciones para la “mitigación y adaptación al cambio climático y de transición” agravan la emergencia climática y socio-ecológica, a la vez que reducen la resiliencia de la naturaleza y de las poblaciones que allí habitan. Muchas de las medidas necesarias para abordar la crisis climática y ecológica no son rentables bajo la lógica de la economía convencional y/o van en contra de intereses económicos y políticos poderosos que los negacionistas climáticos defienden. Medidas reales y congruentes con la gravedad y urgencia de la emergencia son esenciales y de interés común, por lo que deben ser parte de una política pública coherente y orientada hacia la justicia y sostenibilidad social, ecológica y económica.
Rechazamos toda forma de desinformación ambiental, incluyendo el “maquillaje verde”, que utilizan algunas empresas y gobiernos en ciertas actividades y proyectos para aparentar ser más sostenibles y respetuosos con el ambiente engañando a la población.
La transición energética sin un enfoque verdaderamente sostenible y justo da lugar a un “extractivismo verde” que replica impactos y desigualdades socioambientales del extractivismo tradicional en nombre de un mal entendido “progreso” a corto plazo.
Rechazamos que el gobierno insista en impulsar megaproyectos de alto impacto, como la reapertura de la mina de Donoso, la construcción de represas en el río Indio, la expansión portuaria y de gasoductos, entre otros proyectos cuyos beneficios, factibilidad y rentabilidad en el contexto de los riesgos arriba mencionados no han sido tomados en cuenta y siguen la misma lógica que es la causante del colapso climático al que intentamos adaptarnos. En este escenario el “Pacto por la Naturaleza” pierde sentido.
El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), declaró que “para lograr un mundo sostenible con un clima resiliente, es indispensable hacer cambios en cómo la sociedad funciona, incluyendo a los valores, las cosmovisiones, ideologías, la estructura social, el sistema político y el económico y las relaciones de poder”.
EXIGIMOS AL GOBIERNO PANAMEÑO
Aplicar las medidas necesarias para promover una muy retrasada alfabetización climática y ecológica justa, incluyente, participativa y basada en la ciencia actualizada, en todo el territorio nacional, ya quegran parte de la población panameña carece de suficiente conocimiento sobre estos temas y es sujeto de desinformación climática y ecológica que entorpecen la toma de decisiones estratégicas.
Reconocer la seriedad y urgencia de la emergencia climática y aplicar los conceptos de la precaución y prevención, a corto, mediano y largo plazo, dejando atrás las políticas que agravan la problemática, a la vez que reducen la resiliencia de la naturaleza y de las poblaciones que allí habitan.
Respetar la democracia participativa y promover la coordinación y coherencia entre las políticas económicas, las políticas ambientales y las políticas sociales.
Reconocer al Estado Palestino y condenar el Genocidio de Israel contra este pueblo, tal como lo ha hecho gran parte de la comunidad internacional. Este es un acto de reciprocidad con los pueblos del mundo que no permitieron que nosotros continuáramos teniendo un enclave estadounidense en el corazón de nuestro territorio. Clamamos por la paz, puesto que la violencia genocida y la guerra no contribuyen a superar la crisis climática y socio-ecológica, al contrario, la profundizan. La vida humana y de todo ser vivo siempre debe estar en el centro de las decisiones, protegerla es el deber de todo Estado.
Organizaciones firmantes:
Adopta Bosque
Alianza para la Conservación y el Desarrollo
Asociación de Profesores de Panamá (ASOPROF)
CAOS
Centro de Comunicación y Derechos (CeCoDes)
Colectiva Las Thías
Colectiva Ecoresiliencia Feminista
Colectivo Voces Ecológicas COVEC
Colectivo YA ES YA
Colegio de Biólogos de Panamá
Convergencia Sindical
Departamento de Sociología, Universidad de Panamá
Despierta Donoso y Omar Torrijos
Épica Fundación
Espacio Encuentro de Mujeres
Feministas de Chiriquí (FEMCHI)
Fundación Balu Uala
Guardianes Del Río Cobre, OBC
Guásimo Multimedia
Juventudes Revolucionarias, JR16
Movimiento Democrático Popular
Movimiento Estudiantil Secundarista de Panamá
Movimiento Salvando Comunidades Costeras de Panamá
Red Nacional en Defensa del Agua
Reforma Estudiantil

